lunes, 18 de mayo de 2015

El día que Jaycee Don Carroll se convirtió en Don Jaycee Carroll

Hoy voy a dejar la NBA a un lado y voy a hablar de Europa, de la Euroliga. 20 años ha tenido que esperar el Real Madrid para volver a ser Campeón de Europa. Una larga y dura travesía por el desierto en la que los blancos estuvieron muchos años lejos de la élite del baloncesto europeo. Un regreso que ha tenido en las figuras de Sergio Llull, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Felipe Reyes y el técnico Pablo Laso las caras más visibles de este resurgir blanco. Pero no hay que olvidarse de Jaycee Carroll. 
20 años después, el Real Madrid vuelve a dominar Europa
En su primer año en el Real Madrid, allá por el mes de febrero de 2012, Jaycee Carroll le dio la Copa del Rey al Madrid en Barcelona contra el eterno rival con una segunda parte que desde aquel momento forma parte de la historia del Real Madrid de baloncesto. Primero porque sirvió para que los madridistas volviesen a celebrar una Copa del Rey 19 años después. Y segundo, porque esos 22 puntos en la segunda mitad fueron la carta de presentación de una de las mejores muñecas del panorama europeo. Se esperaba mucho de Carroll, pero hasta aquel partido no había brillado del todo. En 20 minutos sacó a relucir todo su arsenal ofensivo. 

El fake más famoso en Twitter del baloncesto es español lo define a la perfección. “Yeisi es amor”. Así es como el popular Pablo Lolaso describe las rachas diabólicas que surgen de la muñeca de Jaycee Carroll cuando éste entra en trance, cuando uno se da cuenta que da igual desde dónde tire y con cuántos rivales colgados del brazo. Sabes que el resultado va a ser el mismo: el balón acabará besando la red y los puntos subirán al marcador del Real Madrid. La final de Copa en el Sant Jordi fue uno de esos momentos.
Luego llegaron días complicados, como la Final Four del 2013 que perdió el Real Madrid contra el Olympiacos. No fue el mejor partido de Carroll, que se vio superado en defensa en todo momento y en ataque falló los tiros abiertos que tuvo. Tampoco brilló en la final de la Liga ACB contra el Barça. El título fue para el Madrid, pero Brad Oleson se convirtió en la pesadilla de Carroll y consiguió cerrar una de las vías que más daño hacía a los azulgranas cuando se enfrentaban al Real Madrid.

A nivel individual, la temporada 2013-2014 tampoco le fue bien a Jaycee Carroll. Tras un inicio algo dubitativo, cuando parecía entonarse, se lesionó y tuvo que pasar por el quirófano. Adiós a la temporada. No en lo que a partidos se refiere, porque volvió a jugar, pero sí por sensaciones. Se le notaba falto de ritmo, y lo que es peor, sin confianza en sí mismo. En la final de la Euroliga contra Maccabi del año pasado, la segunda derrota consecutiva del Madrid en la gran final, Carroll apenas tuvo protagonismo. Jugó los minutos de la basura. Incluso en verano había sectores que ponían en duda su continuidad en el equipo para la próxima temporada.

Pero Jaycee Carroll continuó en el Real Madrid, y aunque no le resultó nada fácil, a base de trabajo se asentó otra vez dentro de la rotación. Cuando a mitad de temporada los fichajes de Nocioni, Ayón, Rivers y Maciulis se cuestionaban, también se ponía en duda la capacidad de Carroll para seguir formando parte de un equipo que aspiraba a todo. Después de la derrota en Bilbao, el norteamericano fue uno de los focos principales sobre el que llovieron las críticas. Sin acierto en ataque, su defensa era una losa para el equipo. Los rivales sacaban muchas ventajas con el jugador al que defendía Carroll.

Toda persona tiene su orgullo y como no podía ser de otra manera, Carroll se puso a trabajar en la faceta que más problemas tenía: la defensa. Mejoró tanto que incluso Pablo Laso lo utilizó para defender a los bases rivales en los duelos fundamentales del Top16 y la fase final de la Copa del Rey. Presionando toda la pista, Carroll dificultaba mucho el inicio del juego del rival. Y la mejora no solo llegó en defensa, sino que las rachas de tiro volvieron a acompañar al escolta de Laramie. Volvía a ser un jugador muy importante para los esquemas de Pablo Laso. Y esta vez, era importante tanto a nivel ofensivo como defensivo. Para muestra, el partido contra el Barcelona del 12 de abril en el que Carroll anotó la friolera de 19 puntos en el último cuarto.
Todo iba sobre ruedas hasta el pasado 26 de abril. Aquel día el Real Madrid recuperó el liderato de la Liga ACB, pero perdió por lesión a Jaycee Carroll. Cuando mejor estaba, cuando se acercaba el momento clave de la temporada, el escolta del Madrid sufrió un esguince en el tobillo. Apenas llevaba 8 minutos en pista y ya había anotado 10 puntos, pero tras anotar su tercer triple pisó el pie de Bertans y se lo torció. El Palacio enmudeció. Otra vez lesionado a tres semanas de la Final Four.

Al final el asunto se quedó en un susto y Carroll volvió a jugar antes del fin de semana marcado en rojo en la agenda del Real Madrid: la Final Four. La tercera consecutiva que iba a jugar el Madrid de Laso, cuarta en los últimos cinco años. Esta vez, con una ventaja añadida. La fase final se disputaría en casa, en el Barclaycard Center.

Contra el Fenerbahçe de Obradovic Carroll no tuvo su mejor día en ataque. Fue titular y entró con la misión de atacar a la estrella de los turcos, Andrew Goudelock, y apretarle al máximo en defensa para hacerle sufrir y que no se sintiera cómodo. No brilló en ataque Carroll, pero sí que hizo una gran labor defensiva y el Madrid consiguió meterse, por tercera vez en tres años, en la final de la Euroliga. Enfrente, el Olympiacos de Vassilis Spanoulis, probablemente el jugador de Europa que mejor sabe jugar este tipo de partidos.

En la gran final, Laso volvió a apostar por Carroll como titular. Y el norteamericano volvió a bailar con la más fea, Spanoulis. Lo anuló por completo en el primer cuarto, pero los del Pireo estaban por delante. El Madrid consiguió darle la vuelta al partido y lograr diferencias de hasta 11 puntos. Pero los griegos tienen más vidas que un gato y le dieron la vuelta al partido. Y ahí apareció Jaycee Carroll. 
El Carroll que es amor, el Carroll que rompe un partido cuando peor pintaban las cosas para el Madrid. 11 puntos en solo 2 minutos y 20 segundos con 3 de 3 en triples y una canasta bajo el aro griego. El Madrid volvía a respirar y lo hacía de la mano de Jaycee Carroll. El final de la historia ya lo conocen: el Madrid ganó 78 a 59 y volvió a reinar en Europa 20 años después. Casualidades de la vida, la última Copa de Europa blanca fue en Zaragoza y tuvo que esperar a jugar en España para volver a ganarla.
Jaycee Carroll, Campeón de Europa
¿Qué hubiera pasado si Carroll no hubiese entrado en ebullición cuando el Olympiacos tenía el control total del partido y se lo estaba llevando a su terreno? Quizás el Madrid no tendría hoy su Novena Copa de Europa y se hablaría de otro duro golpe a la moral de la parroquia blanca. Pero la realidad es la que es: Carroll apareció y el Madrid venció.

A partir de hoy, con la Novena bajo el brazo, el norteamericano, que desde su llegada ha tenido algo especial con la grada blanca, ha dejado de ser para la afición madridista Jaycee Don Carroll para convertirse en Don Jaycee Carroll. 

sábado, 16 de mayo de 2015

Los Bulls desaprovechan una gran oportunidad para regresar a la élite de la NBA

Antes de empezar la serie los Chicago Bulls sabían que iban a jugar contra Cleveland sin Kevin Love durante toda la eliminatoria, y sin J.R. Smith durante los dos primeros partidos. Eran grandes noticias para Chicago, más aun después de ganar el primer partido en el Quicken Loans Arena.

10 días después de empezar la eliminatoria, los Bulls ya están de vacaciones. Y eso que tuvieron muchos factores a favor para haber eliminado a los Cavaliers. Si a Tom Thibodeau le hubieran dicho que LeBron James iba a tirar por debajo del 40% en tiros de campo, que apenas iba a alcanzar un 10% de acierto en los triples y que iba a regalar más de 4 pelotas por partido, el actual técnico de los Bulls lo hubiera firmado. También hubiera suscrito que Kyrie Irving, el segundo mejor jugador de los Cavs, jugase con molestias durante toda la eliminatoria y que en 3 partidos se quedase por debajo de los 12 puntos.

Pero esto no son suposiciones, son datos reales. Chicago ha jugado contra el peor LeBron James que se recuerda en mucho tiempo en lo que a facilidad para anotar se refiere, sobre todo gracias a la colosal defensa de Jimmy Butler sobre el 23 de los Cavs. Además, Irving ha tenido problemas durante toda la serie y sus porcentajes de tiro no han sido buenos. Con todo esto, ¿por qué los Cavs han acabado pasando por encima de los Bulls? Por una sencilla razón, los secundarios de Cleveland han decantado la eliminatoria a su favor gracias al control de aspectos del juego tan importantes como el rebote y el acierto en el tiro de tres. Tristan Thompson ha sido una pesadilla para los pívots de Chicago. El ala pívot de Cleveland ha sido el amo y señor de la zona y ha resultado fundamental para los Cavs con más de 11 rebotes de media.
Pese a la gran defensa de Jimmy Butler sobre LeBron James, los Bulls no han podido superar a los Cavaliers
En la línea exterior, decía que la defensa de Jimmy Butler sobre LeBron ha sido fantástica. A nivel individual, el escolta de los Bulls lo ha bordado. El problema ha estado en que las ayudas defensivas de sus compañeros han sido excesivas, dejando siempre solos a los tiradores de Cleveland. Y ahí es donde han aparecido J.R. Smith, Iman Shumpert y Matthew Dellavedova. El primero se perdió los dos encuentros iniciales, pero luego ha sido pieza fundamental en los siguientes partidos. Con casi 13 puntos por noche, Smith ha tenido unos promedios de 3 triples por partido con un gran 44% de acierto. A J.R. Smith hay que sumarle la aportación de Shumpert, con 12 puntos de media y más de 2 triples por encuentro. Y por si esto fuera poco, en el final de la serie apareció Dellavedova. El base australiano, cuya presencia fue testimonial en la serie contra Boston, fue el MVP del sexto juego, el que clasificó a los Cavs para las Finales del Este, con 19 tantos.

Los Bulls empezaron de manera fantástica la eliminatoria ganando en Cleveland el primer partido, hicieron su trabajo en el tercer juego manteniendo el factor pista, pero a partir de ahí, el equipo ha bajado su nivel hasta acabar siendo arrollado por los Cavaliers. Es cierto que la baja de Pau Gasol ha mermado mucho a los Bulls, pero cabe recordar que los Cavaliers no han podido contar con Kevin Love, así que no hay excusa que valga.
Kevin Love, el gran ausente de la serie entre los Cleveland Cavaliers y los Chicago Bulls
Chicago ha tenido una oportunidad única para volver a las Finales del Este, y quién sabe si de la NBA, y lo ha desaprovechado. El año que viene tendrán una nueva opción, pero habrá que ver quién es el entrenador, cómo estará Pau Gasol a sus 35 años, qué pasará con Jimmy Butler y muchas otras variantes. Incógnitas que podrían haber quedado resueltas si los Bulls hubiesen aprovechado el momento para regresar a la élite de la NBA, lugar del que se marcharon hace muchos años.

lunes, 4 de mayo de 2015

Mike Dunleavy, el killer silencioso

Cuando está en el vestuario, solo en su taquilla, parece tener el carácter de un soldado. Siempre formal, con el rostro serio y con un alto sentido de la responsabilidad. Sabe que a sus 34 años es uno de los veteranos de los Chicago Bulls y que debe aprovechar su experiencia para ser un referente dentro y fuera de la pista. Está cumpliendo su temporada número 12 en la mejor liga del mundo. Drafteado con el número 3 en el 2002 por los Golden State Warriors, Mike Dunleavy lleva más de 900 partidos como profesional en la NBA.

Suele vivir lejos de los focos, aunque en los últimos días se ha hablado, y mucho, de él. El motivo no es otro que el rifirrafe que tuvo con Giannis Antetokounmpo en el sexto partido de la eliminatoria entre los Chicago Bulls y los Milwaukee Bucks. Dunleavy y el griego se engancharon en la lucha por un rebote y el griego acabó por los suelos. La jugada continuó y cuando Dunleavy estaba lanzando de tres, el 34 de los Bucks le hizo un placaje digno de un partido de la NFL que le acabó costando la expulsión. Además, Dunleavy anotó el triple y el tiro libre adicional. Fue su mejor partido en los Playoffs 2015 hasta el momento. El alero de Fort Worth anotó 20 puntos y con una exhibición en el tiro en la primera mitad, sentenció el pase de los Bulls a las semifinales de la Conferencia Este.

Es evidente que Dunleavy no tiene la calidad de Pau Gasol ni las condiciones atléticas de Derrick Rose. Tampoco se acerca al nivel de su compañero de perímetro Jimmy Butler, una bestia defensiva y con cada vez más recursos en ataque, pero lo que sí está claro es que Dunleavy es muy importante para los Bulls. Mucho más de lo que podría parecer. Las estadísticas muchas veces se quedan en fríos datos, pero durante la serie contra los Milwaukee Bucks reflejan una realidad. Chicago es un equipo totalmente diferente cuando Dunleavy es capaz de encontrar buenos tiros y anotar con relativa facilidad. Contra los Bucks, el 34 de los Bulls ha promediado 13 puntos y 5 rebotes por partido en las victorias por 5 puntos y 2 rebotes en las derrotas. Dunleavy es clave para abrir el campo con sus triples abiertos. Si está acertado, las defensas no pueden cerrarse sobre Gasol, Noah y Gibson, porque si lo hacen, Dunleavy no duda en desenfundar su arma letal y anotar triple tras triple. Contra los Cavs, la aportación del alero rubio de los Bulls va a ser fundamental. Las aspiraciones de Chicago dependen mucho más de lo que pueda parecer del acierto de Dunleavy. Si Mike las enchufa, los Bulls tendrán muchas opciones de ganar. De lo contrario, sufrirán para derrotar a Cleveland.

En unas horas se enfrentarán él y los Chicago Bulls a los Cleveland Cavaliers de LeBron James en el primer partido de las semifinales de la Conferencia Este. Los Cavs llegan sin Kevin Love, que estará entre 4 y 6 meses fuera de las pistas, y tampoco podrán contar con J.R. Smith en los dos primeros partidos, suspendido por agredir a Jae Crowder en el cuarto round de la primera eliminatoria de postemporada. Preguntado por las bajas, Dunleavy reconoce que Cleveland es uno de los mejores equipos de la liga y que seguro que encontrarán recambios que rindan a gran nivel.

El problema que puede tener Chicago radica en que sin Love, Cleveland va a jugar muchos minutos con cuatro pequeños, ocupando LeBron la posición del 4. Jimmy Butler, la mejor baza defensiva de Thibodeau, es el encargado habitual de frenar a James, pero si el 23 de los Cavs pasa a jugar de ala pívot, pueden producirse muchos desajustes defensivos y ser un grave problema para los Bulls, ya que Noah y Gibson no pueden defender a LeBron James. Lo que parece un problema para Chicago, no lo es para Dunleavy. El 34 de los Bulls lo tiene claro: “Nosotros tenemos a Rose, a Butler, a jugadores capaces de anotar desde fuera, a Gasol en posiciones interiores. Tenemos muchas maneras de hacerles daño, así que ellos también deben estar preocupados”.

Mike Dunleavy defendido por Kevin Love, el gran ausente en la eliminatoria
El Quicken Loans Arena de Cleveland será el escenario de los primeros dos encuentros de la serie. Una pista que se le ha dado muy bien este año a Mike Dunleavy. Su mejor partido lejos del United Center, el pasado 5 de abril en Cleveland. Los Bulls perdieron 99-94 en el último enfrentamiento entre Cavs y Bulls, pero Dunleavy se fue hasta los 24 puntos con un 67% en triples, 4 de 6. Si Chicago quiere recuperar el factor pista en Ohio, se antoja fundamental que Dunleavy tenga la muñeca lista y afinada. 

viernes, 17 de abril de 2015

Mirotic ha venido para quedarse

Se le nota cansado porque lleva más de veinte minutos atendiendo a la prensa. Aun así, accede a responder de manera rápida a algunas preguntas. Rápido es lo que dice él, porque luego se extiende tanto como quiere en las respuestas. Acaba de cerrar su primera temporada en los Chicago Bulls disputando todos los partidos, 82. El año pasado, jugando las finales de todos los torneos con el Real Madrid, disputó 77. Ahora, en pleno mes de abril, empiezan los Playoffs para Nikola Mirotic. En el peor de los casos, jugará 86 partidos. Si a los Bulls les va bien, podría disputar más de 100 encuentros. Una diferencia considerable pero para la que Mirotic se ha preparado a conciencia. No solo a nivel físico, en el gimnasio, sino también a nivel mental. Sabía que la temporada sería larga y dura, que habría momentos buenos y momentos malos. 82 partidos dan para mucho.

Era de esperar que el inicio resultase duro para Mirotic. Más aun con un entrenador como Tom Thibodeau, algo reacio a confiar en los jóvenes talentos. En los primeros diez partidos, el 44 de los Bulls solo pasó de los 20 minutos en dos partidos. En seis de ellos, ni siquiera llegó a los 10 minutos sobre el parqué. ¿Se había equivocado Mirotic cuando decidió irse a la NBA? ¿Debería haber esperado un año más y acabar de madurar en Europa?

Poco tardó en hacer cambiar de opinión a aquellos que dudaban de su capacidad para jugar en la NBA. Fue en el Staples Center, contra los Clippers, cuando Mirotic aprovechó la baja de Pau Gasol para irse a los 12 puntos y ser importante en el triunfo de los Bulls. Cuatro días más tarde, pese a perder en el Moda Center de Portland, Niko dio el primer golpe sobre la mesa. 24 puntos y 11 rebotes en 35 minutos. Los Bulls perdieron, sí, pero Thibodeau se dio cuenta de que contaba con un talento de enormes dimensiones. Había que pulir el diamante, pero la pinta era estupenda.
En Portland, Mirotic jugó su primer gran partido en la NBA: 24 puntos
Mirotic iba alternando grandes partidos con otros un poco más discretos. Algo normal en un rookie, cuyo estado de ánimo varía de manera notable durante la temporada. Su ventaja para no venirse abajo, contar con Pau Gasol. Nunca ha escondido que la ayuda del catalán fue fundamental y que tanto en los buenos momentos como en los malos, le ha ayudadó a crecer, a madurar como jugador y también como persona.

Y llegó el 19 de diciembre. El escenario: el FedEx Forum. Era el primer Gasol contra Gasol jugando Pau en la conferencia Este. Los Grizzlies llegaban lanzados, jugando el mejor baloncesto de la historia de la franquicia. Por su parte, los Bulls se presentaban con dudas. Todos los titulares giraban sobre Pau y Marc, Marc y Pau. ¿Y quién fue el MVP del partido? Efectivamente, Nikola Mirotic. 27 puntos y 8 rebotes con un espectacular 6 de 6 en triples que permitió a Chicago asaltar una de las canchas más difíciles de toda la NBA. Cerró el mes con casi 10 puntos por noche y consiguió el premio de mejor rookie de la conferencia Este. Apenas había necesitado un mes para coger experiencia y empezar a producir para los Bulls.
La progresión de Mirotic no cesaba, pero llegó el final del mes de enero, Chicago volvió a recuperar a Gibson y Noah y sus minutos, así como sus estadísticas y su influencia en el juego, descendieron. Entre el 29 de enero y el parón para el All Star los Bulls jugaron siete partidos, en los que Mirotic sumó 17 puntos. Volvían las dudas… o no, porque en el partido del viernes en Nueva York, Niko sacó su fusil y demostró que su muñeca todavía tenía ganas de fiesta.

El partido en el All Star, así como las exhibiciones en Memphis o Portland quedaron en nada cuando llegó el mes de marzo. 20.8 puntos y 7.6 rebotes por partido que le valieron el premio como rookie del mes, el segundo en su carrera. Durante los días del mes de marzo, Mirotic lideró en puntos por partido en el cuarto periodo. Sí, el mejor de la liga en el cuarto donde se juegan las habichuelas. Ni LeBron James, ni James Harden, ni Stephen Curry. El jugador que más puntos anotaba en el tramo final, casi 10 por partido, era Nikola Mirotic. Cuando el partido apretaba, ahí estaba el 44 de los Bulls. Su muñeca no temblaba y los Bulls, que volvían a estar en problemas, se apoyaban en Mirotic. Y así fue hasta el tramo final, donde Thibodeau recuperó piezas y reajustó la plantilla.

Y ahora llega lo bueno, lo que Mirotic desea de verdad. Desde el sábado afrontará sus primeros Playoffs, una experiencia nueva para él y en la que tiene depositadas muchas esperanzas para seguir demostrando que está capacitado para jugar en la mejor liga del mundo. La segunda parte de la temporada le ha servido para dar un golpe sobre la mesa y aclarar que Nikola Mirotic ha aterrizado en la NBA para quedarse muchos años.

Es consciente que en Playoffs los partidos son más duros, que las defensas aprietan más y que hay menos facilidades. Pero Mirotic también sabe que va a tener sus oportunidades. En un equipo con Gasol, Rose y Butler, entre muchos otros jugadores de gran nivel, Niko está preparado para aprovechar cualquier ocasión que le llegue. Si las defensas se cierran sobre las estrellas de los Bulls, el hispanomontenegrino no va a durar en perforar el aro rival. Porque ahí está la gran diferencia del Mirotic actual respecto al del año pasado. Ese año no se lo piensa. Cuando tiene tiro, dispara. Las veces que no lo hace, sus compañeros se lo recriminan. Así lo hizo Derrick Rose en Brooklyn. No quieren que piense, solo que ejecute, que deje fluir esa muñeca privilegiada que tiene. Saben que tiene talento y que debe aprovecharlo.
Mirotic volvió loco a los Nets con sus triples. Hasta 6 anotó el 44 de los Bulls
Son casi las diez de la noche y está a punto de irse a casa para descansar con su mujer y su hijo. Son su fuente de inspiración, lo que le da fuerzas para seguir trabajando cada día. Pero antes hay tiempo para una última pregunta: ¿Los premios de novato del mes y las grandes actuaciones de casi 30 puntos han servido para demostrar a aquellos que dudaban de las opciones de Nikola Mirotic en la NBA? Y se le escapa una sonrisa pícara. No puede evitarlo. Sabe que se ha presentado en la mejor liga del mundo y de la mejor manera posible. Nunca ha dudado de su talento y es consciente que si el físico le respeta, dispondrá de muchos años para exhibir su juego y asentarse como pieza clave en los Bulls, uno de los grandes equipos en la NBA.

jueves, 16 de abril de 2015

La aventura de los Bulls en los Playoffs arranca con los Milwaukee Bucks

El rival de los Chicago Bulls en la primera ronda de los Playoffs serán los Milwaukee Bucks, aunque durante muchos momentos el equipo con el que se jugarían el pase a semifinales de conferencia fueron los Washington Wizards. Toronto, que empezó su partido una hora antes que los Bulls, se deshizo sin problemas de los Charlotte Hornets y trasladó la presión a Chicago. Si querían ser terceros del Este, los de Thibodeau estaban obligados a ganar a los Atlanta Hawks, el mejor equipo de la conferencia.

Pintaban bastos para los Bulls, que perdían por siete al descanso, y además, Derrick Rose no iba a jugar en todo el segundo tiempo por problemas en la rodilla. Otra vez, una más. Pese a que todo quedó en un susto, la tensión permanente con la que viven Rose, los Bulls y sus fans no presenta indicios de acabar con un final feliz. A los problemas del base de Chicago había que sumarle el recital de juego de los titulares de Atlanta. Mientras Mike Budenholzer mantuvo a sus titulares en pista, los Hawks pasaron por encima de los Bulls. Hasta por 18 llegó a dominar Atlanta, demostrando que por el momento, y hasta que se demuestre lo contrario, son el mejor equipo del Este. Pero entraron los suplentes y Chicago aprovechó la ocasión para recuperar terreno y acabar imponiéndose por 91 a 85 con tramo final sensacional del base suplente Aaron Brooks, que está sabiendo aprovechar de maravilla los minutos de más que está teniendo por los problemas de Rose. Con la victoria, los Bulls confirmaban la tercera plaza de la conferencia Este.
Si preguntas a cualquier jugador, los Playoffs son el tramo favorito de la temporada. Más aun las Finales, pero ahí solo llegan los elegidos, aquellos que demuestran serie a serie que son los mejores de su conferencia. Ahora mismo Chicago parte un peldaño por detrás de Atlanta y Cleveland en el Este, pero nunca se sabe. Las dinámicas de los equipos cambian mucho, y Chicago, cuando ha tenido a todos sus jugadores importantes bien, ha logrado casi un 80% de victorias (17-5 con el quinteto Rose, Butler, Dunleavy, Gasol y Noah). Que estén sanos, eso sí, es fundamental. Todos en Chicago saben del potencial del equipo, pero también son conscientes de la fragilidad de algunos de sus jugadores. Si les respetan las lesiones, los Bulls tienen mucho peligro.

En primera ronda les esperan los Milwaukee Bucks, equipo al que se han enfrentado en cuatro ocasiones, con un balance de tres triunfos y una derrota para los Bulls. En la memoria está el partido del 10 de enero, cuando Chicago ganó 95 a 87 a los Bucks con 46 puntos y 18 rebotes de Pau Gasol, récord absoluto de anotación del catalán en sus 13 temporadas en la NBA. No todo son buenas noticias para Gasol y compañía, ya que en el último enfrentamiento, disputado el pasado 1 de abril, Milwaukee se llevó el duelo por 95 a 91. El pasado reciente invita a Chicago a no relajarse y dar el máximo. No deberían tener problemas, pero si se duermen, van a sufrir.

Pese a que no cuenta con la aureola de estrella, rol que está destinado a Derrick Rose, Pau Gasol será fundamental en las aspiraciones de los Bulls en la postemporada. De hecho, al acabar el partido entre Chicago y Atlanta, Al Horford, pívot All Star de los Hawks, reconocía que para él, el jugador más peligroso de los Bulls en este momento de la temporada es, sin duda, Gasol. Un Gasol que deberá vivir, como él mismo reconocía al acabar el partido, con un doble marcaje constante. Desde que destrozase a los Bucks en el mes de enero, cada vez que se enfrentan a Milwaukee, Jason Kidd ordena dos contra uno constantes sobre Pau. El de Sant Boi, uno de los pívots que mejor lee el juego de la liga, deberá encontrar a sus compañeros para aprovechar las ventajas que puedan generarse cuando reciba 2x1 en el poste bajo.

¿Cuáles son los peligros de los Milwaukee Bucks? Sin contar con ninguna superestrella de la talla de Rose o Gasol, los Bucks son un equipo equilibrado que reparte muy bien la anotación entre sus jugadores. Hasta seis jugadores anotan más de 10 puntos por partido. El base Michael Carter-Williams, que llegó al equipo a mitad de temporada procedente de los Philadelphia 76ers es líder anotador con más de 14 tantos por encuentro, seguido por los también exteriores Khris Middleton y el que es una de las grandes sensaciones de la liga, el total player Giannis Antetokounmpo. El griego, además de anotar 12.7 puntos por partido, captura 6.7 rebotes y reparte 2.6 pases de canasta por encuentro. The Greek Freak es el gran peligro de los Bucks y el líder de su equipo. 
Antetokounmpo mide 2.09m y tiene las manos más grandes de la NBA, 27cm
No hay que olvidarse de OJ Mayo, que en un día inspirado puede ser una pesadilla para cualquier equipo. Echaron mucho de menos, como ya vienen haciéndolo toda la temporada, a Jabari Parker. El rookie de los Bucks se lesionó de gravedad cuando solo se llevaba un mes de competición y dejó un gran vacío en un equipo que supo rehacerse y pasar de 15 victorias en la temporada 2013/14 a las 41 de la 2014/15.

Donde más sufre Milwaukee es en el juego interior, ya que ninguno de sus hombres son referentes de la liga. Ni Zaza Pachulia, ni Ersan Ilyasova, ni John Henson son jugadores de primer nivel, y en esas posiciones deberían sufrir mucho contra unos Bulls que cuentan con uno de los mejores juegos interiores, sino el mejor, de toda la NBA. A Gasol y Noah hay que sumarles Taj Gibson y Nikola Mirotic. Si se lo propone, Chicago puede romper la serie solo con el juego de los pívots.

El sábado se disputará el primer round en el United Center. El segundo, el lunes. La serie viajará el jueves al Bradley Center, donde se disputarán el tercero y el cuarto partido, este último el sábado 25. A partir de ahí, si es necesario, volverán a Chicago para el quinto duelo.

domingo, 12 de abril de 2015

Sueño cumplido

Domingo, 11 de abril. 18:00  horas. Salgo a la calle y veo el United Center. Inmenso, majestuoso. Apenas me separan de él cinco minutos a pie. Es la segunda vez que veo la estatua de Michael Jordan en persona. El monumento, dedicado al mejor jugador de todos los tiempos, es la señal inequívoca de que estás a punto de entrar en uno de los templos del baloncesto mundial.

La aventura NBA podría haber empezado el pasado 3 de abril con un Chicago Bulls – Detroit Pistons, pero quedó aplazada porque no llegaron los datos para la acreditación. Volvía, una semana después, a la misma puerta: Gate 3 1/2. Seguía sin tener confirmación oficial y no sabía si mi acreditación iba a estar lista. El temor de volver para casa sin poder entrar estaba más que presente. Abrí la puerta y pasé el habitual control de seguridad. El siguiente paso era mostrar el pasaporte al personal que reparte los pases del partido. Hasta que llegó a la letra ‘G’, de González, no respiré tranquilo. La miopía es una cosa que siempre me acompaña, pero esta vez la precisión para ver mi nombre fue espectacular. Se me escapó una ligera sonrisa en la cara. No me lo creía. Iba a entrar al United Center para cubrir un partido de los Chicago Bulls.

Cuando uno es un niño, siempre tiene sueños. Desde pequeño siempre me ha gustado mucho el baloncesto, y si hay un jugador al que he admirado por encima del resto, ese es Pau Gasol. A este hecho hay que sumarle que desde que tengo uso de razón, siempre me ha fascinado el periodismo, en especial, el deportivo. Y si acotamos más la selección, el periodismo relacionado con el baloncesto. Dicho esto, os podéis imaginar lo que supone para un servidor presentarse en el United Center de Chicago, donde un tal Michael Jordan ganó seis anillos de campeón, y acceder al pabellón para ver un partido de los Bulls… con Pau Gasol en la pista.

El salto inicial lo dejaremos para más adelante. Se produjo alrededor de las 19:15h, pero yo ya estaba allí antes. A las 18:20 horas ya caminaba, o mejor dicho, iba perdido por los entresijos del United Center. A medida que avanzaba, vi el vestuario local. Luego, el visitante. También un pasillo que conducía al ascensor que debía llevarme hasta la séptima planta, lugar donde está la Press Box y desde el que vería el partido. Pero para eso todavía faltaba mucho.

Seguí moviéndome por el pabellón y di con la sala de prensa. Abrí la puerta y empecé a reconocer rostros. No eran jugadores, tampoco entrenadores.. Eran periodistas. Me llamó la atención K.C. Johnson, periodista del Chicago Tribune que cubre el día a día de los Bulls. Con mi 1’90m siempre he mirado a la gente hacia abajo, pero en este caso, KC me podía tutear. No estuve mucho tiempo más en la sala de prensa. El justo para descubrir que había bebidas y snacks gratis. Quería seguir descubriendo lugares. Y decidí subir hasta la séptima planta, no sin antes esperar durante más de diez minutos al ascensor. Me sorprendió el hecho de compartir ascensor con los aficionados. Es tan grande el United Center que los aficionados de las últimas filas ni se plantean el subir a pie.
Así ve uno los partidos desde la zona de prensa del United Center
El reloj se acercaba a las siete de la tarde, pero sabía que el partido tardaría en empezar. Antes tocaba escuchar el himno nacional de los Estados Unidos, un clásico antes de cada evento deportivo. Lo iba a interpretar el coro de niños de Barrington. Sin compartir ese espíritu tan patriótico que acompaña a los estadounidenses, el himno me emocionó.

Pasaban los minutos y sabía que el siguiente acto era la presentación. Se apagaron las luces y el speaker anunció el cinco inicial de los Philadelphia 76ers. No era el equipo soñado para el estreno NBA, pero qué se le iba a hacer. JaKarr Sampson, Jason Richardson, Robert Covington, Jerami Grant y Furkan Aldemir. Ese era el cinco escogido por Brett Brown para empezar el partido.

Las luces volvieron a encenderse. Apareció Taj Gibson en el videomarcador e inició la cuenta atrás. 5, 4, 3, 2, 1… y el United Center se quedó a oscuras. De repente el videomarcador se iluminó y apareció la recreación clásica de los toros virtuales pasando por los  lugares más ilustres de la ciudad. Y de repente, sonó Sirius, de The Alan Parsons Project. Acto seguido, emergió la voz del speaker: Aaaaaaand now. The starting line-ups for your Chicago Bulls. Y el primero era Pau Gasol: At forward, seven feet from Spain… Pau Gasol. Luego, turno para Mike Dunleavy; Joakim Noah, The man in the middle; Jimmy Butler… y el hijo pródigo, Derrick Rose. El público enloqueció. Era el primer partido de Rose en el United Center desde finales de febrero y en el ambiente había ganas de volver a ver a la estrella de los Bulls en casa.



Estaba todo listo. Pau Gasol y Jerami Grant pelearon por el primer balón. Como era de esperar, fue Gasol quien ganó el salto y Rose el que manejó el primer ataque del partido, que acabó en triple de Jimmy Butler. Gasol no tardó en anotar su primera canasta del partido con un mate tras asistencia de Noah. Los primeros dos puntos que veía de Pau en una pista NBA.

En lo meramente deportivo, el partido en sí no fue una maravilla. Los Bulls se sabían superiores y sestearon durante gran parte del encuentro. Si hubo alguien que no se lo tomó a broma, ese fue Gasol, que con 14 puntos y 7 rebotes en el tercer cuarto, fue el mejor jugador de Chicago. 24 puntos y 13 rebotes en total, el doble doble número 52 de la temporada, el que le garantiza acabar como líder en ese aspecto estadístico de toda la NBA. Se convierte en el más veterano en liderar la tabla de dobles dobles en la historia de la NBA.
Pau Gasol lanzando un tiro libre. Acabaría con 8 de 11 desde la personal
Del final también hay que rescatar la manera en que Derrick Rose ganó el partido. En sus primeros dos partidos tras la lesión, el base de Chicago no jugó el último cuarto, pero Thibodeau consideró que Rose estaba preparado, y el 1 de los Bulls aprovechó la oportunidad para sellar el triunfo de Chicago, que le permite seguir peleando por la tercera plaza del Este.  

El partido había acabado con victoria de los Bulls por 114-107, pero el día ni mucho menos había terminado. Tocaba bajar a la sala de prensa, donde Tom Thibodeau haría balance del partido. Lo más destacado, que a partir de ahora usaría más a Nikola Mirotic en el puesto de alero. Personalmente, creo que es un error. Niko rinde mucho más jugando de ala pívot. Ahí están los números para comprobarlo. Pero el que decide es Thibodeau, así que Mirotic deberá jugar de 3.

Era el turno de ir a los vestuarios, el santuario de los jugadores. Me sorprendió la facilidad con la que los jugadores se pasean por allí con una toallita como única prenda de ropa.
D-Rose atendiendo a la prensa
La taquilla más concurrida era la de Derrick Rose, el héroe local, que había vuelto a jugar a gran nivel. Con tranquilidad estuvo respondiendo durante más de diez minutos a todas las preguntas que le formulaban. Mientras hablaba D-Rose, Pau Gasol salió de una pequeña sala y se fue a su taquilla. Para mi sorpresa, nadie iba a preguntarle, así que me acerqué: Pau, ¿puedo hacerte unas preguntas rápidas? Sin problema, dijo él, y riéndose añadió: pero cuando me duche, crack. A la sonrisa añadió una palmada en mi espalda como diciendo: se nota que eres nuevo. 

Diez minutos más tarde, después de atender a la prensa norteamericana, nos atendió muy amablemente a los cuatro periodistas hispanos que allí estábamos. Incluso bromeó con alguno de ellos antes de despedirse hablando del empate del Barça de fútbol en campo del Sevilla. Ahora sí, tocaba volver a casa, pero para cerrar el día, había que pisar el parqué del United Center.

El próximo capítulo de esta genial aventura será el miércoles, cuando los Chicago Bulls recibirán a los Atlanta Hawks en el último partido de la temporada regular. Pero para eso todavía faltan unos días.

No quisiera cerrar este post sin agradecer a los compañeros de Tirando a Fallar la oportunidad que me han dado. No ha sido nada fácil llegar hasta aquí, y mucho menos conseguir una acreditación para los partidos. Quien también se portó de lujo fue Teresa, periodista del Marca. Dentro de esta maravillosa locura que es la NBA, y en concreto el United Center, ella me guió por los entresijos del pabellón para llegar siempre a tiempo a los lugares que había que ir. Y por supuesto, a mis padres, ya que sin ellos, este sueño americano nunca se hubiese cumplido.

viernes, 10 de abril de 2015

Chicago muestra su lado bipolar y acaba ganando en Miami

Los Bulls pasaron de rozar el ridículo en el primer tiempo a dar un recital defensivo en la segunda mitad. Nuevo doble doble de Pau Gasol, el número 51 de la temporada

Pau Gasol volvió a realizar un doble doble. Esta vez, 16 puntos y 15 rebotes
Con una segunda parte de manual los Chicago Bulls lograron rehacerse de unos primeros 24 minutos horribles y se llevaron el triunfo de Miami por 78 a 89. De casi hacer el ridículo en la primera mitad a pasar por encima de los Heat en la segunda. No es el primer partido en que vemos algo parecido en el equipo de Thibodeau, capaz de lo mejor y lo peor en solo 48 minutos.

Llegaban los Bulls al encuentro después de perder contra los Orlando Magic por 105-103 y afrontaban su segundo partido consecutivo en Florida. Además lo hacían sin Jimmy Butler, baja por un problema muscular en su pierna izquierda, que había sido el mejor el día anterior.

Nada más perder con los Magic, Pau Gasol dijo que no podían permitirse caer contra equipos como Orlando con los Playoffs a la vuelta de la esquina. El 16 de los Bulls salió a por todas y se fue hasta los 10 puntos y 7 rebotes en los primeros doce minutos, siendo el claro referente en el juego ofensivo de Chicago. Los Bulls dominaban 18-20 y además Derrick Rose dejaba destellos de su calidad con 6 puntos consecutivos.

Pero los buenos minutos de Rose fueron un espejismo, porque cuando el base volvió al inicio del segundo cuarto, el caos imperó en el ataque de los Bulls. Rose se empeñaba en forzar tiros que no iban a ningún sitio y Miami lo aprovechó. Con un Michael Beasley superlativo (13 puntos con 3 triples), los Heat le endosaron a Chicago un parcial de 29-6 que cambió radicalmente el partido.

Los de Thibodeau no tenían respuesta alguna para frenar el vendaval de los Heat. La intensidad defensiva era nula y los porcentajes de tiro, pésimos. 13 de 51 para un horrible 25% de acierto en la primera mitad, más grave aún en el segundo cuarto, donde firmaron un pírrico 3 de 22. Los números esta vez sí reflejaban la superioridad de Miami, que aplastaba por momentos a Chicago. 51-32 al descanso. A los Bulls les tocaba remar contra viento y marea.

Y vaya si lo hicieron. Un tercer cuarto para enmarcar en el que anotaron 33 puntos y solo recibieron 8. Los Bulls de la doble cara aparecieron en el American Airlines Arena. Pero realmente, ¿qué fue lo que hizo cambiar de mentalidad al equipo de Thibodeau? ¿Qué pasó en el descanso? Al acabar el partido, Joakim Noah reconocía que Nazr Mohammed se había dirigido a sus compañeros y les había invitado a cambiar la manera de jugar. Olvidarse del yo para hablar del nosotros, del grupo. De un equipo que pasó por encima de Miami cuando peor pinta tenía el partido. Del 51-32 con un parcial de 29-6 en la primera parte a favor de los Heat se pasó al 8-33 del tercer periodo para los Bulls, que se ponían por delante a 12 minutos del final, 59-65.

En ataque, Chicago pasó de no meter un triple en toda la primera parte a meter 6 con un 50% de acierto, y de lanzar con un 25% en tiros de campo a meter 22 de los 40 lanzamientos intentados en la segunda mitad. Y en defensa, más de lo mismo. Cambio radical: concedieron 51 puntos en los primeros 24 minutos. En la segunda mitad, solo encajaron 27. Un ejemplo de la mejora defensiva, los porcentajes de Wade, que tuvo un día para olvidar con 4 de 20 en el lanzamiento.

Sin hacer su mejor partido, Pau Gasol volvió a ser clave en el triunfo de los Bulls con 16 puntos y 15 rebotes, un nuevo doble doble para la colección, el número 51 de la temporada. Por su parte, Mirotic, gris hasta tramo final, apareció para sellar la victoria de Chicago con dos triples casi consecutivos. Al final, 78-89 para unos Bulls que reciben el sábado a los Sixers en el United Center. Un nuevo partido para que Derrick Rose siga cogiendo confianza y se muestre más sereno en la toma decisiones. Por segundo día consecutivo, el base de Chicago vio todo el último cuarto desde el banquillo. Manda Thibodeau, que no quiere forzar a su pupilo antes de tiempo.




MIAMI 78: Dragic (15), Wade (9), Deng (8), Haslem (2), Whiteside (19) – cinco inicial – Chalmers (2), Andersen (4), Ennis (6), Beasley (13).

CHICAGO 89: Rose (12), Snell (7), Dunleavy (12), Gasol (16), Noah (3) – cinco inicial – Brooks (14), Mirotic (9), Gibson (14), Hinrich (2).


miércoles, 8 de abril de 2015

Los Bulls se duermen en la vuelta de Rose y caen al cuarto puesto del Este

Pese a dominar por 15 puntos durante el segundo cuarto, los Bulls se relajaron y no pudieron ganar en Orlando. Una canasta de Oladipo a 1 segundo del final dio el triunfo a los Magic, 105-103. Gasol y Mirotic anotaron 15 puntos cada uno

Oladipo supera a la defensa de los Bulls para sellar el triunfo de Orlando
Desde el pasado 27 de febrero, día en el que se lesionó Derrick Rose, los Chicago Bulls habían jugado 20 partidos y solo habían sido capaces de ganar el 50%. Un pobre registro para un equipo que al principio de la temporada aspiraba a luchar por el primer puesto de la Conferencia Este.

Volvía Rose y todo parecían buenas noticias para los Bulls. Con el cinco inicial de gala (Rose, Butler, Dunleavy, Gasol y Noah), los Bulls presentaban un balance de 15-4, casi un 80% de victorias. Con todos sanos, el equipo es otro. Pese a que al base se le notaba falto de ritmo y con algo de ansiedad por anotar, Chicago dominaba ampliamente en el marcador. 21-29 en el primer cuarto con buenos minutos de Gasol y Dunleavy, y hasta por, 25-40, mediado el segundo cuarto.

Parecía que la vuelta de Rose, pese a estar lejos de su mejor nivel, le había sentado muy bien al resto del equipo y los Bulls jugaban de manera fluida en ataque compartiendo el balón y con agresividad en defensa. Pero duró poco la alegría. Se acercaba el descanso y los Magic reducían la desventaja a tan solo tres puntos, antes de que Jimmy Butler con un par de triples dejase a los suyos siete arriba al descanso, 52-59.

Lo que habían insinuado los Magic en los minutos previos al descanso lo consumaron tras el paso por los vestuarios. Con mayor intensidad atrás y con el combo Oladipo-Payton volviendo loca a la defensa de los Bulls, los de Florida se pusieron por delante, 68-67. Todo indicaba que el partido se iba al cuarto final con igualdad máxima, pero un parcial de 2-11 de los Bulls les permitió afrontar el último cuarto con ventaja, 79-87, gracias a una espectacular canasta de Brooks, que recogió su error desde el tiro libre y anotó una preciosa bomba que le daba a Chicago ocho puntos de margen.

Orlando solo se jugaba la honra y los Bulls la tercera posición del Este. Viendo el final, parecía lo contrario. El enésimo apagón de Chicago permitió a los Magic meterse de nuevo en el partido y no lo desaprovecharon. Con un Victor Oladipo estelar, 23 puntos y la canasta decisiva que ponía el 105-103, los Magic tocaban con la yema de los dedos la victoria. Chicago tenía 1’5 segundos para empatar, pero la pizarra de Thibodeau no funcionó y el balón no llegó a las manos de Gasol.

Los Bulls, que llegaron a soñar con la segunda plaza, ven ahora como los Toronto Raptors les pasan por delante y caen a la cuarta posición con el mismo balance, 46-32. Y el riesgo no acaba ahí. Los Washington Wizards, 45-33, están a solo un partido de los Bulls. Mañana Chicago visita a Miami con los Heat jugándose los puestos de Playoffs. Si los Bulls titubean, los Heat no van a desaprovechar una de las últimas balas que tienen en la recámara para meterse entre los ocho mejores.


ORLANDO 105: Payton (17), Oladipo (23), Harris (8), Dedmon (6), Vucevic (22) – cinco inicial – Gordon (7), Fournier (11), Nicholson (9), Frye (2).

CHICAGO 103: Rose (9), Butler (19), Dunleavy (8), Gasol (15), Noah (4) – cinco inicial – Brooks (15), Gibson (15), Mirotic (15), Hinrich (5), Snell.